Distrito C de Telefónica: chapa gruesa para la empresa tecnológica

Telefónica, empresa de telecomunicaciones española, concentra desde finales de 2008 sus catorce mil empleados en una única nueva sede al norte de Madrid - denominada Distrito C. Un total de 15 edificios, 400.000 m2, y 6.000 plazas de aparcamiento componen este campus empresarial, para cuya estructura se han  empleado 1.850 toneladas de acero de ArcelorMittal.

Descripción

Tras un prolongado proceso de estudio de necesidades y definición de objetivos, se proyecta una sede-campus que hace compatible por su flexibilidad conceptual y su arquitectura homogénea un alto valor financiero, con una fuerte identidad arquitectónica.

Caracterizado por la homogeneidad de las edificaciones, unificadas por una inmensa cubierta, el nuevo campus empresarial se extiende sobre un rectángulo de 200.000 metros cuadrados de superficie y otros tantos bajo rasante. El distrito está dividido en cuatro fases, en cada una de las cuales se levantan dos edificios de cuatro alturas y una torre de diez plantas.

A estas doce edificaciones se añade un inmueble singular donde se ubicará la dirección de la compañía, otro que acogerá todos los servicios de hostelería que estará abierto al público y un tercero en el que se instalará una guardería, un gimnasio y un centro de salud para los trabajadores de Telefónica.

El nuevo campus

El campus se ubica en el término de un nuevo desarrollo urbanístico conocido como "Las Tablas". Las Tablas es una extensa área residencial, de baja densidad y de muy reciente construcción, planificada sin especial intención, sobre terrenos privados. El Distrito C absorbe espacial y conceptualmente muy poco de este entorno.

La cualidad primordial de un Campus es la peatonalización y ello está en clara contradicción con el nuevo desarrollo de Las Tablas que apuesta por la baja densidad y en consecuencia por el automóvil como vehículo de comunicación. Consecuentemente el campus no sólo es peatonal en su estructura, sino que renuncia, a diferencia de tantas arquitecturas corporativas, a cerrar defensivamente su perímetro del entorno.

Alrededor de un canónico patio o atrio –el Lawn del campus- se disponen los edificios administrativos según una doble jerarquía de adiciones. La que atiende al estricto programa corporativo –superficies y rendimientos- y la que se interesa por favorecer y organizar la actividad social y participativa de los empleados.

Para crear este ambiente de colaboración y encuentro, se disponen en las esquinas del recinto cuatro áreas abiertas o plazas como extensión del Atrio Central. En torno a cada una de estas plazas se agrupan, en una nueva adición, tres edificios. Dos menores y un tercero cúbico - que delimitan las plazas y al mismo tiempo los límites totales del Campus.

Conceptualmente entre estos cubos, se tiende un toldo o cubierta medioambiental que engloba, cubre y delimita el perímetro del Campus. Recubierto de placas fotovoltaicas, este toldo de 3,8Ha capta energía – un 18 % del consumo del complejo – y lo que es más importante, sombrea fachadas y plazas.

El espacio de las cuatro plazas aparece entonces como la geométrica instalación de una precisa disposición de planos de fachada verticales y cubierta horizontal que acoge al mismo tiempo el reducido universo social en que se fragmenta el gran tamaño de la Compañía, actuando como acceso peatonal propio e independiente a cada plaza.

Como consecuencia, cada uno de estos cuatro ámbitos menores se relacionan entre ellos a través del Atrio Central que confía su vibración y calidad ambiental a este encuentro, a los cruces circulatorios entre plazas y a la actividad de la estación de metro público que al disponerse en este espacio garantiza no solo la funcionalidad del Distrito C, sino su vocación pública y abierta.

Este atrio central privado y público establece un diálogo espacial con las plazas menores y también con el espacio público exterior aspirando a vincular, y no solo conceptualmente, Las Tablas con Alcobendas. Para lograrlo, los dos edificios centrales del Campus se apartan. Uno, suspendiéndose de la cubierta y, el otro, sosteniéndose aprovechando el perfil topográfico del terreno, con lo que el espacio interior del atrio entra en contacto y absorbe el espacio exterior público.

Las conexiones sociales del atrio quedan así garantizadas al conectarse libremente los lados Norte y Sur del nuevo barrio. Todos los edificios del Campus se sitúan delicadamente sobre este entramado de patios, plazas y atrio envueltos en una dinámica doble fachada, común en todo el Campus.

Este nuevo vidrio - superdual distrito c - transparente desde el interior y opaco y claro desde el exterior hace visible por contraste –claro-oscuro- la sombra proyectada del sistema de parasoles verticales que vinculan estructuralmente las dos fachadas.

Sin renunciar a sus cualidades intrínsecas de brillo y transparencia el vidrio es también –por opaco-  soporte visible de un sistema constructivo –los parasoles- que adquieren una cualidad ornamental al proyectarse caligráficamente sobre su fachada.

Información del proyecto

  • Madrid
  • España
  • Arquitecto:
    Rafael de La-Hoz Castanys
  • 2004-2008
  • Promotora:
    Telefónica de España S.A.
  • Ingeniería:
    Estructuras: NB 35
  • Constructora:
    Dragados y FCC Construcción S.A.
  • Fotógrafo:
    Evelyne Manchon
    Rafael de la Hoz Arquitectos
  • Texto:
    Rafael de La-Hoz Castanys, arquitecto