Ampliación del Museo Reina Sofía: respetando el pasado y celebrando el futuro

El proyecto de ampliación de Jean Nouvel para el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía en Madrid se concibió con una clara voluntad de futuro. Acero estructural de ArcelorMittal contribuyó a realizar este atrevido diseño con espacios altamente funcionales para llevar al museo al nuevo milenio.

Descripción

Ante el crecimiento de sus colecciones, el continuo aumento del número de visitantes y la cualificación de los servicios que éstos demandan, se precisaba una intervención sustancial que permitiese a la institución cumplir el compromiso que como Museo Nacional tiene con la sociedad.

El proyecto del arquitecto Jean Nouvel resolvía de forma destacada y satisfactoria los objetivos que se habían marcado. Su propuesta, portadora de un lenguaje potente y audaz, además de adecuarse a las prácticas museísticas más actualizadas, dialoga con cortesía y respeto con la solidez clásica del edificio de Sabatini, y al mismo tiempo implanta en el entorno una arquitectura de gran elegancia técnica y eficacia escenográfica que aspira a transformar la complejidad urbanística de la zona.

El edificio existente: de hospital a museo y la necesidad de crecer

El edificio existente data de la segunda mitad del siglo XVIII cuando se encargó al arquitecto Francisco Sabatini la construcción de un hospital. Debido a diferentes razones, al final solo se terminó una tercera parte de edificio originalmente previsto.

Con el paso del tiempo se realizaron varias modificaciones y ampliaciones hasta que el hospital finalmente fue cerrado en 1965. A pesar de numerosas voces que pidieron su demolición, el edificio histórico sobrevivió y fue rehabilitado en 1980. En abril de 1986 se abrió el ‘Centro de Arte Reina Sofía’, instalado en la planta baja y primera del antiguo hospital. Las modificaciones más recientes en el edificio de Sabatini se realizaron en 1988 e incluyeron, entre otras, la construcción de las 2 torres para ascensores en acero y vidrio.

A lo largo de todos estos años, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha albergado, además de la colección permanente que ocupaba al completo las plantas 2 y 4, exposiciones temporales, actividades audiovisuales, pedagógicas, una gran biblioteca... Pero, de manera similar a lo que ocurre en otros grandes museos de arte, sus necesidades de adaptación a las nuevas exigencias han ido creciendo de manera constante e imparable.

El creciente número de visitantes (el público se duplicó entre 1994 y 2004) y la necesidad de espacios de alta calidad para albergar exposiciones, conferencias, conciertos, representaciones teatrales, cursos, talleres infantiles y programas educativos desembocaron en la convocatoria de un concurso internacional de arquitectura, celebrado en 1999. Se trataba de ampliar el espacio museístico en el solar anexo que ocupaban distintas dependencias del Ministerio de Educación.

El concepto arquitectónico de la ampliación: tres volumenes unidos por una gran cubierta

El proyecto ganador del certamen desarrollado por el equipo AJN Architectures Jean Nouvel, además de dar respuesta a las necesidades planteadas por el Centro, se sitúa en el barrio con clara vocación de transformar el entorno urbano. La creación de una plaza pública -que surge de la ordenación de los nuevos edificios y la fachada suroeste del actual Museo, se convierte así en un espacio de y para la ciudad.

La propuesta que ahora ha sido finalizada asume el reto de poner en valor el Museo, las colecciones, las exposiciones y su entorno urbano. A la vez que refleja el diálogo entre el compromiso con la historia y la obligación ante el presente y el futuro del arte contemporáneo.

El proyecto realizado responde, básicamente, a una estrategia diferenciadora de funciones y espacios, pero que son unificados perceptivamente por una gran cubierta que abraza -con voluntad protectora- los edificios dispuestos en torno a la plaza pública. El espacio se materializa y se disuelve en un juego de intersticios sorprendentes.

Los nuevos espacios suponen un incremento de más del 60% sobre la superficie del edificio antiguo (51.297 m²), pues se ha pasado a contar con 84.048 m2. En concreto, la superficie dedicada a la colección permanente se ha visto incrementada en más del 50%. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dispone así de un espacio expositivo privilegiado.

La ampliación está constituida por tres edificios que acogen fundamentalmente salas exposiciones temporales, auditorios y biblioteca.  Espacios ubicados en ellos cubrirán otras necesidades: almacenes de obras de arte, librería, despachos, salas de reuniones, sala de protocolo, y cafetería-restaurante.

Los tres nuevos volúmenes están conectados con el edificio Sabatini de modo coherente, habiéndose realizado una reorganización de los accesos y recorridos museísticos públicos y privados. Se establece, además de una complementariedad de funciones, un diálogo, fruto del contraste, entre las dos construcciones; el aspecto sólido y opaco del edificio Sabatini (la rotundidad de un volumen simple y ortogonal), frente a la liviandad y desmaterialización de los nuevos edificios, en los que el vidrio y materiales reflectantes son elementos protagonistas. Todo ello subrayado por la cubierta volada, que prolonga el remate original de Sabatini, y extiende su protección hasta la arista aérea del voladizo sobre la acera.

Estos tres nuevos edificios proyectados por Jean Nouvel aumentan considerablemente la calidad y la cantidad de los servicios que el museo puede ofrecer.

Las salas de exposiciones: Las dos nuevas salas de exposiciones temporales tienen en total 2.251m2 construidos, con capacidad para exponer obras de gran formato. Están conectadas con el edificio Sabatini en las plantas 0 y 1. El interior de estos espacios permite la flexibilidad necesaria para los diferentes tipos de muestras y soportes, al incorporar sistemas que pueden llegar a ocultar completamente las fachadas de vidrio. Los pozos de luz, ocultos por estores, logran iluminación natural, artificial o combinada. Diferentes mecanismos posibilitan suspender obras de arte de gran complejidad. Además, la preinstalación de sistemas informáticos y electrónicos permiten la exhibición de imágenes en diferentes puntos de las salas.

El auditorio: Entre las calles Ronda de Atocha y Argumosa se ubica el edificio que alberga un gran auditorio con capacidad para 500 personas, y otro con 200 butacas. En el nivel más alto, entre inmensas terrazas, se encuentra la sala de protocolo. La cafetería-restaurante, con acceso directo desde la calle, se encuentra situada a ras de suelo. Los auditorios proporcionarán un ámbito inmejorable para las actividades relacionadas con prácticas artísticas multidisciplinares, preformativas, audiovisuales y multimedia. La música, las performances, las instalaciones o proyecciones, muchas veces simultáneas o conectadas entre sí, precisan de espacios apropiados que permitan producir proyectos de gran complejidad. 
Los forjados de las distintas plantas van desapareciendo en los niveles más altos y permiten la conexión de dos de los edificios: el que alberga la biblioteca y librería, por un lado, y las salas de exposiciones, por otro. 

La biblioteca: Por último, en el extremo más cercano a la Plaza del Emperador Carlos V, el público gozará de un espacio arquitectónico singular: la gran biblioteca y centro de documentación, que sin duda se convertirá en punto de referencia de investigadores. Cuenta con 100 puestos de lectura y con los sistemas más novedosos de difusión y consulta de fondos bibliográficos, informáticos, audios, videos, etc. Y, unos almacenes de reserva capaces de reunir hasta 250.000 volúmenes. En este edificio también se ubica la librería, especializada en arte de los siglos XX y XXI y humanidades: un aliciente más para el público que se acerca al Museo. La fachada sureste refleja la del edificio Sabatini a través de una superficie reflectante que devuelve la imagen hasta la plaza de Carlos V. Por encima del volumen ocupado por la biblioteca y despachos, se alzan grandes terrazas, flanqueadas por inmensos cristales y huecos de iluminación cenital.

Organización funcional: Los accesos desde el interior del recinto se diferencian en función de los usos. Cada edificio cuenta con su propio acceso. Asimismo, se puede entrar desde el exterior del Museo directamente tanto a la biblioteca como al auditorio y a la cafetería-restaurante.

Entre el edificio Sabatini y los nuevos espacios, se facilita al visitante el tránsito inmediato. Para ello se realizó la perforación del muro de la fachada suroeste del antiguo hospital y la conexión de esta apertura con el núcleo de comunicación vertical del nuevo edificio de exposiciones temporales.

Materiales innovadores y tradicionales

Para la construcción de los nuevos edificios, se ha recurrido a materiales y técnicas novedosas en el campo de la construcción. Como elemento a destacar, el composite: fibra de vidrio + poliéster, que recubre el edificio del auditorio, tanto en el exterior como en el interior, con un tono rojizo muy característico. También se han utilizado materiales ya conocidos, pero con diseños novedosos; como las lamas de protección de fachadas de aluminio "extruido", la creación para el techo de la biblioteca de una inmensa lámpara de dados de vidrio moldeados "ex profeso" en la Real Fábrica de Vidrio de la Granja (Segovia) o la aerodinámica cubierta, revestida de alucore y cinc.

Dos de los edificios -los denominados Biblioteca y Exposiciones temporales- están construidos con acero laminado. Vigas y pilares han sido confeccionados, como si de un textil se tratara, con el corte por láser de palastros de 5cm de espesor que se soldaron en los talleres de la empresa Horta y fueron trasladados hasta la obra en tramos de 12, 16 y 22 metros.
El edificio que acoge el auditorio fue resuelto constructivamente con el sistema de hormigón postensado. Dos grandes costillas, en disposición simétrica, soportan las cargas de los auditorios y de la sala de protocolo. Estas costillas están unidas por vigas de hormigón armado que forman el patio de butacas de ambos auditorios.

La gran cubierta que se eleva seis metros sobre las terrazas en que culminan los edificios y se apoya en esbeltos pilares metálicos, de casi 8.000 m², cubre la totalidad de la parcela y aceras perimetrales. Lo excepcional de este elemento radica en los extraordinarios voladizos, que alcanzan hasta los 36 m de vuelo. Para ello se confeccionó una estructura de vigas metálicas, de alma llena, de 3,4 m (espacio) de altura en el área central. Este espesor se disminuye hasta alcanzar los 5 cm en el perímetro exterior.

Información del proyecto

  • Madrid
  • España
  • Arquitecto:
    Jean Nouvel y Alberto Medem, director del proyecto
  • 2005
  • Promotora:
    Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
  • Ingeniería:
    Esteyco, JG und Partner, Higini Arau
  • Constructora:
    U.T.E. DACARS
  • Fotógrafo:
    Joaquim Cortés, José Luis Municio, Ana Müller