Liceo Gallieni: construcción sostenible con acero al mejor nivel

El antiguo liceo Gallieni, volado hace siete años por la explosión de la industria química AZF y totalmente reconstruido, se ha abierto de nuevo a los alumnos para el curso escolar 2008. Este proyecto, una obra extraordinaria no sólo por su tamaño sino también por su simbología, se inscribió de golpe en un procedimiento de construcción sostenible. Las ventajas del acero, presente en la estructura, en los forjados y en las cristaleras, han permitido resolver un gran número de problemas técnicos, medioambientales y estéticos, a los que debía enfrentarse el proyecto.

Descripción

Las ventajas del acero

El liceo Gallieni de Toulouse, restaurado en gran parte, ofrece un buen ejemplo de arquitectura metálica, con un espíritu industrial, diseñada siguiendo un procedimiento medioambiental.

El acero fue elegido por sus numerosas ventajas:

- Industrialización y obra limpia
- Grandes luces y fácil uso
- Confort térmico, acústico y visual
- Ahorro de materiales y costes controlados

El recurso a la construcción de acero, permitió, en primer lugar, una obra «limpia», en seco y rápida, ya que recurría a la industrialización y reducía al tiempo los ruidos.

Las ventajas del acero han sido explotadas para logar un conjunto construido eficaz en su funcionamiento y que ofrece cualidades de uso apreciables: los grandes vanos en los talleres dejan libre espacios considerables, los elementos de estructuras calados dan una percepción del espacio más fluida, las fachadas generosamente acristaladas dan prioridad a la luz natural, los sistemas de protección solar articulados se adaptan al grado de penetración de la radiación solar, la cara inferior de los forjados Cofradal 200 hace directamente de techo…

La elección de elementos asociados más que pegados o sellados responde a la preocupación por facilitar el reciclaje al final de la vida útil del edificio. La apuesta arquitectónica y las formas de construcción que la reflejan, representan un gran mensaje tras la catástrofe sufrida por esta parte de Toulouse.

El proyecto

El liceo Gallieni, situado en la periferia de Toulouse, fue volado en gran parte a causa de la explosión de la fábrica AZF en septiembre de 2001. Este instituto de enseñanza polivalente – tecnológica y profesional – dedicado a oficios relacionados con el transporte y la mecánica del automóvil, ha sido objeto de un concurso para su rehabilitación y renovación. El proyecto ganador ha sido el que proponía la mayor renovación, ofreciendo la oportunidad de hacerlo ejemplar desde el punto de vista medioambiental y de conseguir un establecimiento de enseñanza puntero, al tiempo que «compacto y contemporáneo».

Los diferentes edificios de este nuevo instituto se distribuyen por un gran solar de 11 hectáreas, que incluye un parque paisajístico de 21.400 m2 que da al barrio. Dicho solar, situado en las cercanías del aeropuerto de Toulouse-Blagnac, está rodeado por el oeste por la carretera de circunvalación y por el este por el Garona. Las aulas de enseñanza, a las que se añade el restaurante y el centro de documentación y de información (CDI) se concentran en la parte este del solar, mientras que las 14 viviendas oficiales están situadas a lo largo de la carretera. El internado con más de trescientas plazas se ha instalado en el antiguo liceo Françoise, totalmente rehabilitado y reconstruido. En total, esto supone 41.000 m2 de superficie, sin obra neta, de los cuales 15.000 son de talleres.

Una arquitectura metálica al servicio del medio ambiente

El nuevo liceo, programado para recibir a más de 1.400 alumnos, ha sido diseñado para poder responder a las exigencias de «gran calidad medioambiental» y en un marco de desarrollo sostenible. Su estructura de acero contribuye especialmente a dicho objetivo, tanto a nivel de la fabricación de los elementos y del desarrollo de la obra como del funcionamiento del edificio.
El confort acústico y térmico ha sido objeto de una atención especial, teniendo en cuenta la situación geográfica del instituto. En efecto, la proximidad al aeropuerto y el ruido ambiental que esto implica ha motivado a los arquitectos a reflexionar sobre los medios para reducirlo. Las entradas de calor y de luz se han estudiado minuciosamente con el fin de obtener un nivel y una calidad apreciables a lo largo del año. La orientación del edificio, la distribución de las salas y de los talleres, así como el tratamiento de las fachadas y los techos responden a dicho estudio. Por último, el recurso a las energías renovables y a la recuperación del agua de la lluvia contribuye también a reducir de forma considerable el consumo de energía fósil y de agua.

El establecimiento se compone de dos partes dedicadas a la enseñanza – la enseñanza técnica y la enseñanza general – organizadas a ambos lados del tráfico orientado norte-sur; y se completa con un edificio llamado «pista» situado a lo largo de las pistas de ensayos, más cerca del río.

Este eje vial de 300 metros de largo constituye la espina dorsal del instituto. Comunica, por un lado, los talleres y, por otro, los edificios de enseñanza dispuestos en peine, así como el restaurante y el CDI.

Los talleres

La elección de un armazón de acero permite grandes vanos y obtener así espacios libres bajo techo. Dichos espacios se iluminan naturalmente y de forma homogénea gracias a un sistema de sheds – cuatro a seis según los talleres – cuya parte superior, orientada al norte, está acristalada. Vestíbulos periféricos acogen aulas de clase y de diseño.

Desde el exterior, los talleres se presentan como un encadenamiento de sheds, recubiertos por paneles de acero con recubrimiento metálico anodizado natural, cerrado en el frontispicio sur y totalmente acristalado en la cara norte que mira a un jardín. Cuatro jardines se intercalan entre los cinco talleres.

La estructura de los talleres es de tipo postes / vigas asociada a fachadas ligeras, de cristal al norte o recubiertas de acero al sur y con un muro de hormigón a lo largo de la carretera principal. El armazón metálico del techo está formado por una armadura inclinada con 42 metros de vano y 4 metros de altura. Cada nudo de armadura soporta una plancha de doble curvatura de 9 metros de vano. Toda la estructura, siguiendo el espíritu voluntariamente industrial, ha quedado visible. El ambiente luminoso homogéneo semeja al de los talleres de arte.

La galería

Eje principal del instituto, también constituye un elemento importante del proyecto. Se eleva tres niveles para conectar por un lado los talleres y, por otro, las aulas de enseñanza.
Es el vínculo y el lugar de los intercambios funcionales y visuales. Está armonizada por las «ventanas» abiertas a los jardines-patios por el este y los jardines-climáticos por el oeste.
La vidriera que la cubre a lo largo está dotada de 2000 m2 de paneles fotovoltaicos, que producirán el equivalente del consumo anual de electricidad del instituto. Se apoya en una serie de semipórticos metálicos de 8,20 metros de vano, realizados a partir de IPE 600 huecos para aligerar esta estructura, incluso visualmente.

Una franja de verde en toda su altura, plantada de bambú, deja visibles los tres niveles de distribución; se extiende a lo largo de los talleres. En el primer piso, el servicio de comunicación, a modo de pasarela, se apoya por un lado en una hilera de postes circulares, y por el otro, está suspendido en la pantalla de hormigón de los talleres por medio de tubos de acero inclinados. En el segundo piso, la circulación pasa por un corredor y distribuye los edificios de enseñanza general.

La circulación vertical – escaleras, rampas, ascensores – une los diferentes niveles.

Los edificios de enseñanza general y despachos de la administración

Cinco en total, se distribuyen en tres niveles (R+2) y se organizan en torno a «jardines-climáticos».

Todos reflejan el mismo diseño con una estructura de acero postes / vigas y forjados ligeros Cofradal 200 (recubrimiento de acero, aislante y losa de hormigón). La estructura queda visible, los fluidos están a la vista, la cara inferior de los forjados constituye el techo y la iluminación está integrada. Como pared, bloques Elco unidos en seco. No hay elementos sándwich, sino elementos asociados que serán más fáciles de reciclar al final de su vida útil.

Los jardines, cubiertos por una cristalera, ofrecen espacios de ventilación y permiten templar el interior de las salas. La cristalera se apoya principalmente en una viga-cajón de chapa de 3,5 milímetros de espesor rigidificada por una viga de celosía de 15 metros de vano por 1 metro de altura. Contiene un canalón en la parte superior que garantiza la recuperación del agua de la lluvia y el paso del personal de mantenimiento. En forma de √, sirve de apoyo a las dos estructuras secundarias de la cubierta de los jardines: en la parte superior, a la de la superficie acristalada y en la parte inferior, a la de un enrejado de protección solar.

Información del proyecto

  • Frejus
  • Francia
  • Arquitecto:
    Vasconi Arquitectos Asociados
  • 2008
  • Promotora:
    Consejo regional Midi-Pyrénées
  • Ingeniería:
    Iosis Sud-ouest
    Ingeniería HQE : Patmo/Franck Boutté
  • Constructora:
    Paisajista: Acte 2 paysage
    Estructura metálica: Serin & fils
  • Fotógrafo:
    ©Iosis, ©Vasconi, ©P.Engel